Hablemos

Edición especial de El Pastor

El Pecado de Lola

Aceitunas gordales deshuesadas

El secreto mejor guardado.

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La falda roja de volantes, las medias de rejilla y los zapatos negros de la etiqueta de Lola
La lata de El Pecado de Lola junto a un cuenco de gordales aliñadas en una mesa de patio andaluz

En un rincón de Andalucía, Lola tenía un secreto y una costumbre: la receta se la guardaba; las aceitunas, las compartía.

Había elegido la gordal por su generosidad. Grande, carnosa y deshuesada, tenía esa presencia que invita a mirar antes de probar.

La preparaba con una receta propia, una combinación de sabores que despertaba preguntas y dejaba pocas respuestas.

Tres gordales deshuesadas brillantes de aceite en un cuenco blanco, una en un palillo

Pero su toque más personal llegaba después.

Lola escurría las aceitunas y comenzaba su ritual: el perfume del orégano, el carácter del ajo, el sabor del pimiento y el abrazo del aceite de oliva. Dejaba que los aromas de siempre se encontraran en un macerado artesanal, que cada ingrediente dejara su huella.

Unas manos escurren las gordales en un colador sobre un cuenco, junto a ajo, orégano y pimiento
Escurrir
Aceite de oliva cae sobre las gordales con ajo, pimiento y orégano en un cuenco blanco
El aceite
Una mujer con camisa roja y delantal de lino lleva un cuenco de gordales aliñadas a la mesa
A la mesa

Las llevaba a la mesa sin caldo, vestidas con el brillo del aceite, entre dientes de ajo y trozos de pimiento. Las hierbas quedaban prendidas de cada aceituna. Antes del primer bocado, la tentación ya estaba servida.

Primero llegaba el aroma. Después, la carne generosa de la gordal. Y entonces, los matices del aliño y aquel fondo de sabor que nadie terminaba de descifrar.

Cuando alguien le preguntaba por la receta, Lola sonreía y acercaba el cuenco:

«Prueba otra. A ver si lo descubres».

Y entre una sospecha y otra, la mano volvía a buscar una aceituna más.

Aquel era el pecado de Lola: guardar el secreto de una tentación que disfrutaba compartiendo.

Una mujer saborea una gordal con los ojos cerrados junto a la lata de El Pecado de Lola
El primer bocado

El Pecado de Lola. El secreto mejor guardado.

Lola, la protagonista de la historia de la marca.

Lata de El Pecado de Lola

En la lata

La aceituna
Gordal, grande y carnosa, deshuesada
El aliño
Orégano, ajo, pimiento y aceite de oliva
En la mesa
Sin caldo, con el brillo del aceite
Tamaños de lata
5 kg · 9 kg
Elabora
Asego, Segorbe (Castellón)

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